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Callejeando por Donostia

Más allá de las grandes citas y sus programas oficiales, existe una variada animación callejera por las calles de Donostia, que hoy trataremos de describir con algunas pinceladas. Tras sus instrumentos o sus maquillajes se encuentran artistas callejeros que tratan de conquistar la voluntad en forma de monedas de los viandantes. A su alrededor, encontramos siempre niños de mirada atenta, y adultos con mirada de niño por momentos...

fuego

Cerca del mercado de la brecha, encontramos puestos de artesanía, y entre ellos un herrero trabajando con el fuego. Son aún las 17.30, y la mayoría de artistas no han comenzado sus espectáculos. Nos acercamos hasta el barrio de Gros, en concreto a la plaza Cataluña, donde encontramos a este txirulari, concentrado en su partitura. La txirula, es un instrumento tradicional utilizado principalmente en el folklore del país vasco francés. Prima hermana del txistu y de tantas otras flautas o silbos de tres orificios, es sin duda una buena elección para tocar en una plaza como ésta, y poder ser escuchado prácticamente de todas partes sin necesidad de amplificador.

De vuelta al Boulevard, parece que el ambiente está caldeado. Ya desde lejos observamos grandes círculos de gente. En unos pocos metros nos topamos con dos espectáculos de malabares, uno de los cuales utiliza fuego.

malabares

Nos desplazamos a los jardines de Alderdi Eder, para toparnos primeramente con un grupo de personas bailando tangos. Sus miradas y movimientos, concentrados y abstraídos del resto de la ciudad nos producen sin duda cierta envidia.

A pocos pasos, descubrimos a un mimo de disfraz iconoclasta, o cuando menos con ánimo transgresor. A su alrededor el ambiente es cauteloso y contenido. El mimo disfrazado de “camarero de la postura imposible” en cambio, aglutina miradas atónitas de los más pequeños. En su coreografía, regala además nuevas posturas cada vez que se escucha el tintineo de una moneda en su “bote”.

malabar

Este músico, toca el didgeridoo, instrumento tradicional de los indígenas australianos. Dado el escaso volumen que produce, debe aguardar a que finalice el concierto que se está desarrollando en los jardines de Alderdi Eder, dentro de la programación del Festival de Jazz. Además de su bote para monedas, ofrece a los espectadores CD-s con su música.

Esto es lo que nos hemos encontrado hoy, aunque la próxima sorpresa nos la podríamos topar al doblar la siguiente esquina…